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Eutanasia y luto

Este mes vamos a tratar un tema delicado, pero creo que muy importante para tod@s. Vamos a hablar acerca de la eutanasia y lo que sucede después de tomar esta dura decisión.

Definición de eutanasia según la rae:

  1. Acto de provocar intencionadamente la muerte de una persona (en este caso animal) que padece una enfermedad incurable para evitar que sufra.
  2. 2.
    Muerte sin dolores, molestias ni sufrimientos físicos.

Tomar la decisión de eutanasiar a nuestro animalito puede ser una de las decisiones más difíciles de nuestras vidas. Sabemos lo que nos aportan nuestras mascotas. Amor, fidelidad, cariño, compañía interminable…  por eso cuesta mucho decir adiós a los que tanto nos aportan. Lo primero quiero aclarar que en esta clínica estamos a favor de la eutanasia únicamente en casos de enfermedades incurables o con perdida importante de calidad de vida, ya sea por dolor o por otras causas. (Falta de movilidad, imposibilidad para alimentarse…)

También puede estar indicada en aquellos casos en los que el animal pueda poner en riesgo su vida o la de otros seres vivos.

Eutanasiar o no a vuestras mascotas es únicamente vuestra decisión. Nadie os puede coaccionar ni a hacerlo ni a no hacerlo y nosotras siempre respetaremos vuestras decisiones.

Cuando llega el momento de eutanasiar a mi animal? 

Os puedo asegurar que cuando os recomendamos eutanasiar a vuestro animal es porque no nos queda ni la más mínima duda de que es lo mejor para él. Siempre vamos a por todas y proponeros una eutanasia es un fracaso tanto para nosotras como para vosotros, y si aún si os lo mencionamos en algún momento es porque creemos que va a ser la forma más bonita de despedirnos de él, sin dolores, sin sufrimientos y con mucho amor y cariño.

Llegado el momento…

Hay 3 opciones igual de respetables llegado el momento de eutanasiar a nuestro animal. Podemos estar presentes durante todo el proceso, quedarnos hasta que el animal esté sedado y ya no sea consciente de lo que ocurre a su alrededor, o quedarnos directamente fuera de la consulta desde el principio. Nunca debéis culparos si no sois capaces de entrar a consulta en ese triste momento, no significa que no queráis a vuestros animales o que no os importe lo que suceda dentro de la consulta. Cada persona tiene diferentes formas de afrontar una muerte, y todas son igual de respetables.

Si puedo daros mi humilde opinión, en la mayoría de ocasiones es más reconfortante para el animal que permanezcáis a su lado al menos hasta que esté sedado y ya no sea consciente de lo que ocurre a su alrededor. En el último paso no sería necesario que permanecieseis en consulta ya que puede ser traumático para vosotros y vuestro animal no va a darse realmente cuenta de que estáis ahí.

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Duelo

Después de haber tomado esta dura decisión nuestra cabeza puede sumergirse en un mar de dudas… ¿He hecho bien? ¿ Seguro que no ha sufrido? ¿ Por qué no pedí una segunda opinión? ¿Por qué no le llevé al veterinario antes? Estas preguntas que nos hacemos son totalmente normales y forman parte de nuestro duelo. Si os ayuda mi opinión he de deciros que normalmente las personas que realmente amáis a vuestros animales hacéis siempre lo correcto y lo que en ese momento os pareció mejor para ellos. Y no debéis culparos por lo sucedido.

Siempre va a haber personas que no entiendan los sentimientos que tenemos hacia nuestras mascotas ni el dolor que vamos a sentir cuando sintamos su pérdida. Por eso, la compañía de personas amantes de los animales va a ser primordial a la hora de pasar nuestro duelo. Va a ser importante esforzarnos en hablar acerca de la pérdida y desahogarnos lo que necesitemos.

Por último, no os cerréis a compartir vuestra vida con otros animales en el futuro. Es lógico y normal que después de una pérdida no queramos volver a pasar por esa tristeza pero os privaríais de volver a sentir el amor incondicional de otro amigo y también privaríais a otro ser vivo de ser feliz junto a vosotros.

“Solo muere quien es olvidado”

Os dejo esta bonita pero triste historia. La valentía de este dueño al tomar la decisión de eutanasiar a su querido amigo sin ni si quiera estar aun en una fase terminal pero sabiendo que nada bueno le espera. Asumir lo que va a pasar  y tomar la decisión pensando únicamente en su amigo.

 

 


Consejos para ir al veterinario

Para muchas de nuestras mascotas, la visita al veterinario no es algo muy placentero. Incluso para algunas puede suponer todo un trauma. Tanto es así, que incluso los propietarios llegan a agobiarse mucho, llegando al extremo de no acudir al veterinario salvo si el animal está muy grave. Por eso queremos daros una serie de consejos para facilitar las visitas al veterinario.

En primer lugar, ¡no esperes a que ir al veterinario sea un problema para hacer algo! Si tienes un cachorro, ya sea de perro o de gato, procura acostumbrarle desde pequeño. En Veterinaria Salburua os animamos a acudir todos los meses a desparasitar en la clínica hasta que cumplan el año. Esto no sirve solo para resolver dudas o dar la desparasitación: hace que se acostumbren a venir, y a que todas estas visitas sean agradables: damos muchos premios, intentamos dar la pastilla con algo rico de comer… La idea es que vuestra mascota no quiera marcharse de lo bien que lo está pasando.

Acostumbra a tu mascota a las manipulaciones en casa. Si en casa nunca le miramos las orejas, los ojos, le cortamos las uñas, etc, será difícil que no se asuste cuando el veterinario lo haga una o dos veces al año. Tenemos que añadir al lugar extraño que un desconocido nos haga manipulaciones que no nos gustan. Por eso, si trabajamos en casa que se acostumbren a tocarles poco a poco estarán mucho más receptivos cuando tenga que hacerlo el veterinario. En casa podéis permitiros el lujo de cortar una sola uña cada día para no agobiarles y que se acostumbren poco a poco, por ejemplo. Si esperáis a que estén larguísimas para coger cita con nosotros para que se las cortemos, va a ser muy difícil que la experiencia sea agradable, y cada vez le cogerán más miedo a cortar uñas. Si no sabéis como podéis trabajar estas manipulaciones, podéis coger una cita conmigo, la educadora canina, para que os ayude en el proceso.

El veterinario no es el lugar para exigir nada. Como ya hemos dicho, es un lugar extraño, que huele a otros animales, en el que a veces puede haber varios animales distintos en la sala de espera… Seguro que tu mascota es muy obediente en su día a día, pero cuando viene a la clínica hay muchas cosas que pueden distraerle y agobiarle. Es normal que no quiera sentarse en la báscula, ya que no es tan estable como el suelo. O puede que se quiera mover por la sala de espera e investigar porque necesita oler para sentirse más tranquilo, estar sentado al lado tuyo solo le agobiará más. Por lo general un perro para sentirse tranquilo necesita oler los lugares nuevos a los que acude: una vuelta por la sala de espera sin pedirle nada ayudará mucho. Con los gatos esperaremos a estar en la consulta, una vez allí abriremos el transportín y dejaremos un tiempo para darle la oportunidad de salir por si mismo, explorar…

Si vuestra mascota tiene alguna necesidad especialcomunicádnoslo. Puede que a vuestro perro le den miedo los otros perros, que vuestro gato no haya visto nunca un perro y se sienta incómodo, o que un perro muy grande asuste a vuestro loro. Intentamos estar atentas a los estados de ánimo de vuestras mascotas, pero no les conocemos tanto como vosotros. No sintáis vergüenza en avisarnos, nada nos duele más que no darnos cuenta y que uno de nuestros clientes pase un mal rato en nuestra clínica.

Muchos premios y contactos agradables hace que los perros acudan mucho más tranquilos al veterinario.

Si lo necesitas, acude a consultas blancas. Llamamos así a consultas en las que no se realiza ningún acto veterinario, sino que se usan para acostumbrar a la mascota al veterinario. Puede que comencemos simplemente con venir a la sala de espera y que la recepcionista le de unas chuches. Después haremos que pase a la consulta sin tocarle, de nuevo intentando asociar la visita con chuches, caricias (si ellos quieren) y cosas agradables. Poco a poco, según se sientan más cómodos, introduciremos alguna manipulación, subir a la mesa… Todo esto lleva tiempo, pero mejora mucho la relación con el veterinario a largo plazo.


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