El bozal

El bozal

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El bozal es una herramienta más en la educación canina, pero se ha demonizado mucho con el tiempo. Puede que sea debido a que las razas PPP están obligadas a llevarlo por ley, y la gente que tiene miedo a este tipo de animales, ha asociado su uso con agresividad y riesgo. No obstante, el bozal es solo una herramienta más, y es muy útil enseñar a nuestros perros a usarla, no solo si tu perro está obligado a llevarlo (¡en ese caso por supuesto!). En el metro de Madrid o Barcelona, por ejemplo, permiten que viajen perros pero solo si llevan bozal, y lo mismo ocurre en otros medios de transporte. Y a veces es necesario usarlos en otras situaciones, como una consulta veterinaria de urgencia en la que el perro tenga mucho dolor.

Summer es una de mis perras. Aunque se deja revisar perfectamente, siempre me gusta refrescar el uso del bozal cuando viene a consulta.

Summer es una de mis perras. Aunque se deja revisar perfectamente, siempre me gusta refrescar el uso del bozal cuando viene a consulta.

Si le ponemos un bozal a un perro sin hacer un trabajo previo y muy de golpe, vamos a crear una asociación muy negativa, que puede durarle toda la vida. Por eso es conveniente anticiparnos y enseñarles a llevarlo antes. También es importante escoger el bozal adecuado: desde este blog recomendamos los bozales de cesta como el Baskerville: permiten una mejor respiración y además permiten al perro beber agua y coger premios, algo primordial para hacer una buena asociación al bozal.

Para enseñarles a llevarlo, comenzaremos poco a poco, simplemente dando premios por acercarse a olerlo, o por moverlo cerca de su cara. Cuando el perro anticipe que cuando aparece pasan cosas buenas, pasaremos a darle premios a través del bozal, como si fuera un cuenco. De esta forma será el perro el que “se ponga” el bozal, y no al revés. Cuando haga esto con confianza, tensaremos un poco las correas de detrás de su cabeza mientras coge los premios, para que se acostumbre a la tensión, y poco a poco iremos dando pasos hasta lograr atarlo. Suele ser una buena idea que las primeras veces que lo atemos del todo, aprovechemos el rato que tiene el bozal puesto para pedirle algunos ejercicios que el perro conozca, y así estará distraído y no pensará en quitárselo.

Existen numerosos tipos de bozales. Los de tela como este pueden ser útiles para momentos puntuales, pero limitan más la respiración y hay que tener cuidado con ellos en verano.

Existen numerosos tipos de bozales. Los de tela como este pueden ser útiles para momentos puntuales, pero limitan más la respiración y hay que tener cuidado con ellos en verano.

Como veis es un proceso que no dura un solo día, pero si lo hacemos así nuestro perro no tendrá problemas para usar el bozal. En mi caso es un ejercicio que trabajo con todos mis perros, lo cual sorprende a mucha gente que los conoce. De hecho cuando los traigo a la clínica a sus revisiones y vacunas, aprovecho para trabajarlo, y se lo pongo aunque sepa que no les van a hacer daño ni va a haber malas reacciones: así si algún día pasa algo grave y lo necesitamos, no añadiremos el bozal como fuente de miedo a la situación.