Refuerzos y castigos

Refuerzos y castigos

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En la educación canina a menudo hablamos de refuerzos y castigos. Son términos muy usados, pero no siempre los comprendemos en toda su magnitud, ni que implicación tienen en la educación de nuestros perros.

Si hablamos de comportamientos en términos generales, diremos que todo comportamiento que sea reforzado incrementará sus posibilidades de repetirse, y aquel que sea castigado disminuirá la probabilidad de repetirse. Llevado a la práctica no es tan fácil, por varias razones.

En primer lugar, los refuerzos y castigos no son universales, sino que son únicos y exclusivos para cada individuo. Para un perro un simple grano de su pienso puede ser premio suficiente para hacer un triple salto mortal con tirabuzón.  Para otro un chuletón tierno y jugoso puede no ser motivo suficiente para levantarse del sofá. Debemos conocer a cada individuo, sus gustos y preferencias. Normalmente se usan premios de comida para premiar ejercicios concretos y más bien “tranquilos”, como un sentado, un quieto, … El juego como el mordedor, la pelota… suele usarse para premiar ejercicios más intensos, como una llamada. Pero esto son generalidades de nuevo, y para muchos perros puede no servir. Un perro muy social puede tener como mejor premio una caricia, y otro sin embargo su mejor premio por venir, es dejarle volver a irse. Yo misma tengo una perra a la que el grano de pienso con menos sabor que te puedas imaginar es motivación suficiente para hacer lo impensable, y la sobreexcita bastante.

Los refuerzos no son universales, son distintos para cada perro, y no siempre hablamos de comida. Imagen de Sophia Yin https://drsophiayin.com/

Los refuerzos no son universales, son distintos para cada perro, y no siempre hablamos de comida. Imagen de Sophia Yin https://drsophiayin.com/

Un ejercicio interesante es hacer una escala del 1 al 10 de los mejores refuerzos para tu perro. Escoger una serie de premios de comida diferentes, de juguetes… Y enfrentarlos por parejas, y dejar que nuestro perro escoja. Los resultados a veces son sorprendentes, y lo que pensábamos que le encantaba, resulta que está muy lejos del top 3.

Lo mismo ocurre con los castigos. Para un perro simplemente que le levantemos un poco la voz puede ser un castigo atroz,llegando al punto de esconderse, huir, llorar o incluso orinarse encima. Nosotros pensamos que “no es para tanto”, pero para ese animal lo es. A otro sin embargo podemos gritarle a pleno pulmón, y no solo no verlo como un castigo, sino que lo vea como un premio ya que consigue nuestra atención.

Una caricia puede ser un gran refuerzo, siempre que el perro lo perciba como algo positivo, como este cachorrete.

Una caricia puede ser un gran refuerzo, siempre que el perro lo perciba como algo positivo, como este cachorrete.

En la educación canina en positivo trabajamos sin castigos. Pero según hemos comentado al principio, el castigo disminuye la repetición de los comportamientos… ¿Entonces porqué no usarlo? En primer lugar, porque como seres inteligentes que somos, podemos buscar otra manera, y si podemos, ¿por qué no hacerlo? Pero si esto no parece motivo suficiente, hay más razones. En primer lugar, que tal y como hemos dicho la percepción del castigo es diferente para cada individuo. Un castigo tiene que ser lo suficientemente fuerte (ya sea oral o físico) para que el perro lo vea como algo negativo. Podemos pensar que estamos castigándole si le gritamos ¡No!, y en realidad, le estamos premiando porque ha conseguido nuestra atención, por lo que estamos perpetuando la conducta que no nos gustaba. Esto es lo que ocurre en la mayoría de situaciones. Al fin y al cabo ¡queremos a nuestros perros! Nadie quiere hacerles daño ni molestarles, solo queremos que aprendan.

Pero es que además, si conseguimos aplicar la suficiente intensidad de castigo, tendremos que incrementarla con el tiempo, ya que los perros se vuelven resistentes a los castigos con el tiempo. Y científicamente se ha demostrado que los castigos suelen reportar otras complicaciones debidas al estrés y otros problemas derivados (quizá consigamos que no tire de la correa, pero acabe siendo agresivo con otros perros…¿no compensa,verdad?).

Oiane y taimi

Los deportes caninos, como el dogfrisbee, el agility… Se enseñan mediante refuerzos, nunca con castigos. Al fin y al cabo ¡es un juego!

Si tu perro tiene comportamientos que no te gustan o no te parecen adecuados, siempre es preferible contactar con un educador canino en positivo o un etólogo que os oriente y guíe. Serán los que mejor podrán ayudarte a aprender cuales son para tu perro los mejores refuerzos, y te hará ver si estás reforzando sin quererlo las conductas que no te gustan.