Cuidando de un perro con síndrome de disfunción cognitiva

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Estrella

Cuidando de un perro con síndrome de disfunción cognitiva

En el post del mes pasado hablamos sobre la Disfunción cognitiva, una enfermedad mental que puede afectar a nuestros perros mayores. Aprendimos como reconocerla, y los primeros pasos que debemos dar si creemos que nuestro perro puede padecerla. Pero, ¿qué pasa cuando nuestro veterinario la ha diagnosticado, y sabemos que nuestro perro tiene disfunción cognitiva? ¿Qué podemos hacer para ayudarles?

En primer lugar y como ya comentamos anteriormente, deberíamos acudir al veterinario para que nos ayude a diagnosticar el problema, y a ver el grado de disfunción que presenta nuestro perro. Una vez hecho esto, nos ayudará a elegir los complementos o la medicación que mejor se ajusten a su caso. No debemos olvidar que es posible que nuestro perro debido a la edad conviva con otros problemas veterinarios, y por lo tanto algunos complementos o medicaciones para la disfunción pueden estar contraindicados en su caso, y será labor del veterinario instaurar y ajustar el tratamiento más adecuado. Recordad que la medicación puede ayudara frenar el avance de la enfermedad, o ayudar con algunos de sus síntomas, pero lamentablemente no la curará, y seguirá avanzando en mayor o menor medida.

Tras instaurar un tratamiento, aún hay formas en las que podemos ayudar a nuestros compañeros caninos. Lo más importante, es observar los cambios a los que se ven sometidos. Tal vez olvida frecuentemente la distribución de la casa, y no es capaz de encontrar su cama, o su comida y su agua. ¿Y si colocamos más camas o comederos y bebederos en los lugares que notamos que se queda “atascado”? O puede que empiece a olvidar a personas que antes conocía, y que ahora le parecen extraños. En ese caso, quizá podemos explicar la situación a nuestra familia y amigos, para que se acerquen más despacio, y sean conscientes de que quizá para nuestro perro, es la primera vez que los conoce.

Perro durmiendo

Las rutinas pueden ser muy útiles para que ellos sientan la mayor sensación de normalidad, por eso debemos tratar de mantenerlas. Si siempre nos hemos levantado,  dado un paseo al mismo parque, y después hemos vuelto para darles de comer, deberíamos mantener esas rutinas, es menos probable que las olviden si llevan mucho tiempo ocurriendo. Podemos probar a instaurar algunas nuevas, pero puede que nuestro perro no sea capaz de recordarlas, debemos estar preparados para ello. La mayor fuente de incomodidad para estos perros suele ser el estrés o el miedo, producidos por situaciones que escapan a su control. ¿Alguna vez habéis ido a una habitación de la casa y cuando habéis llegado no os acordabais de que debíais hacer allí? Es una sensación muy desagradable, y es lo que le puede ocurrir a nuestro compañero de cuatro patas cada vez que olvida algo.

Por último, y como consejo que quizá va más allá de la mera disfunción cognitiva, y puede aplicarse a todos nuestros perros mayores que sufren de alguna dolencia: dadles a vuestros perros cada día algo que les haga felices. Recordad todos los años buenos que han pasado a nuestro lado, y que es aquello que les encantaba hacer por encima de cualquier cosa y “adaptadlo” a su situación actual. A algunos puede que les encantase ir a pasear a sitios nuevos, pero ahora no se mueven igual que antes y tengan dolor: ¿y si les llevamos en coche a conocer sitios nuevos? O puede que les encantase perseguir la pelota, pero ahora les cueste físicamente: prueba a usar una pelota rellenable de comida y usarla para darles su comida, en lugar de correr detrás de ella. A veces nos centramos tanto en evitar las cosas malas (evitar dolor, sufrimiento, incomodidad, etc.) que nos olvidamos de que podemos (¡y debemos!) seguir aportando cosas buenas.

Perro en la playa

No siempre es fácil detectar los puntos en los que podemos ayudar a nuestros perros a mantener rutinas, o a encontrarse mejor con su situación. Por eso, si tenéis dudas, podéis llamar a la clínica y solicitar una cita conmigo, estaré encantada de ayudaros en todo lo posible. Estrella, la perrita que encabeza el post, es una de nuestras clientas con disfunción cognitiva, pero tras una consulta en la que instauramos medicaciones y dimos algunas pautas para mejorar su día a día, ahora se encuentra mucho mejor.

 


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perro senior

Mi perro se hace mayor: el SDC

Aunque nos cueste admitirlo, nuestros compañeros caninos se hacen mayores, y mucho más deprisa de lo que nos gustaría. Este envejecimiento conlleva muchas cosas: una nueva dieta, chequeos veterinarios más regulares, actividades adaptadas,… Lamentablemente, como ocurre con las personas, también puede ocurrir que su mente empiece a deteriorarse, lo que se conoce como Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC). En este post conoceremos algo más sobre este síndrome, y como podemos saber si nuestro perro comienza a padecerlo.

Perro geriatrico

El SDC puede compararse en cierto modo al alzheimer en personas. Se considera que se diagnostica mucho menos de lo que se debería, muchas veces por falta de conocimientos del propietario, que achaca los cambios de comportamiento a otros problemas físicos y no mentales, como ceguera, sordera o problemas de movilidad.  El SDC es un término que se refiere al deterioro mental y comportamental asociado con cambios en el cerebro de los perros geriátricos. Pero, ¿qué significa todo esto? Significa que debido a la edad, el cerebro de nuestro perro sufre cambios, y esos cambios se reflejarán en la forma de comportarse. El cambio suele ser gradual, y cuanto antes nos demos cuenta, antes podremos ayudarle. Es importante saber también que el SDC no tiene cura, tan solo podemos paliar sus efectos, incluso ralentizar su avance.

Perro mayor

Dicho todo esto, ¿cómo podemos detectar el SDC? Cada perro es diferente, pero se habla de una serie de síntomas que pueden ayudarnos a detectarlo: desorientación, alteraciones del tiempo despierto y dormido, alteraciones en los niveles de actividad, volver a realizar sus necesidades en casa y cambios en sus interacciones con perros y personas conocidas. Además de esto, podemos detectar otros cambios, como dificultades para recordar, o para aprender cosas nuevas, mostrarse asustado o tímido con personas conocidas, quedar atrapado en mobiliario, o notar que parece perdido o confuso. De nuevo recordamos, no tienen porque darse todos los síntomas, ni todos en el mismo grado: será importante que observemos las rutinas de nuestro perro y anotemos cualquier cambio. Existen numerosos medios para ayudarnos a medir de una forma lo más objetiva posible si nuestro perro tiene SDC y en que grado. Si creéis que vuestro perro puede estar padeciéndolo, os animo a concertar una cita en Veterinaria Salburua, una de nuestras veterinarias os guiará en el proceso, y os dará las herramientas necesarias para el diagnóstico.

Aunque ya hemos dicho que el SDC no tiene cura, si podemos ayudar mucho a nuestros amigos de cuatro patas que lo padezcan. El mes que viene hablaremos sobre como mejorar la vida de nuestro perro con síndrome de disfunción cognitiva.