Un perro no es un lobo: desmontando el mito de la dominancia

Un perro no es un lobo: desmontando el mito de la dominancia

Ya hace unos años que escribo este blog, y me he dado cuenta de que no os he hablado de un tema muy importante con respecto a  nuestros compañeros perrunos, un “malentendido” que ha conllevado que se apliquen técnicas de educación desfasadas y dañinas. Es el mito de la dominancia, que dice que en las manadas de lobos siempre existe un “alfa”, que es el líder que domina a los demás mediante la fuerza. Dice además, que el perro “viene del lobo”, y por lo tanto deben aplicarse las mismas reglas en las relaciones, y es por eso que debemos convertirnos en “líderes” mediante la fuerza y el sometimiento. Desmontemos ese mito.

Comencemos por el mito de la relación de dominancia entre los lobos. Esta teoría tiene su base en un libro de hace 40 años, escrito en 1970 por David Mech “El Lobo. Ecología y comportamiento de una especie en extinción “. Este libro lo escribe al poco de finalizar su doctorado, y basa todas sus teorías en el estudio de manadas de lobos creadas “artificialmente” por el ser humano, que junta lobos de distintas procedencias y que no están en libertad. Así, entre estos lobos se observan conflictos, en los que se basa para crear estas hipótesis de un lobo “alfa” que domina a los demás mediante la fuerza. Desde entonces, Mech ha continuado su estudio del comportamiento de los lobos, y se ha retractado de sus teorías iniciales,  escribiendo numerosos artículos al respecto. El estudio de los lobos en libertad nos enseña de forma resumida (siendo la realidad mucho más compleja y apasionante de estudiar, sin duda), que se unen en núcleos familiares, formados por una pareja, macho y hembra, y su progenie, tanto los lobeznos de la camada actual como los de camadas anteriores. Todos se vuelcan en el cuidado de los cachorros, y los adultos crecen en el núcleo familiar hasta que se “independizan” para buscar sus propias parejas. Por lo tanto todas las teorías posteriores sobre la dominancia, se basan en una hipótesis errónea.

perros coppinger

Pero es que además estos métodos de educación extrapolan estas teorías de dominancia del lobo porque creen que el perro proviene del lobo, que es su antepasado directo, y por lo tanto, deben de comportarse de manera similar. Podríamos reducir este razonamiento al absurdo fácilmente diciendo que si el humano “viene” del mono, debe de comportarse de forma similar, y todos veríamos el sinsentido de lo que decimos. Pero además, los científicos en la actualidad no se ponen de acuerdo sobre la procedencia del perro como especie. La teoría que ahora mismo parece tener más vigencia dice que el perro no proviene del lobo, sino que el perro y el lobo tienen un antepasado común del que parten estas dos especies. Si deseas saber más sobre la parte científica de como el perro evolucionó hasta ser lo que es hoy en día, con todas sus razas tan diferentes entre sí y tan especializadas, te recomiendo el libro “Perros, una nueva interpretación sobre su origen comportamiento y evolución” de Raymond y Lorna Coppinger. Es un libro de carácter científico, denso. No se puede decir que sea una lectura fácil, pero es un libro que ha marcado un antes y un después para muchos educadores caninos. Si deseas empezar con algo un poco más sencillo, en la clínica disponemos del libro “Dominancia ¿realidad o ficción? de Barry Eaton, que desmiente, con un cierto tono mordaz, muchos de estos mitos de la dominancia, como comer antes que el perro o pasar por delante en las puertas. Os lo recomiendo.

dominancia

Espero que este blog os haya ayudado a ver porqué ciertas técnicas de educación canina están desfasadas o se basan en conceptos erróneos. Existen métodos científicamente contrastados y amables con nuestros amigos perrunos. Si se pueden lograr los mismos resultados sin recurrir al conflicto o a la violencia, no veo una sola razón para no hacerlo.