El caso de Lua: la shar pei que supera sus miedos

  • 0
Lua

El caso de Lua: la shar pei que supera sus miedos

Este mes quiero hablaros de Lua, una joven shar pei que acude desde cachorra a  Veterinaria Salburua. Sus dueños Alain y Ainara se desviven por ella, y por eso enseguida se dieron cuenta de que Lua no era como los otros perros. Le costaba mucho salir a la calle, y se asustaba mucho al ver otros perros: les ladraba desde muy lejos, y no era capaz de acercarse a ninguno, incluso huía hasta casa con riesgo de ser atropellada. Además Lua es toda una gourmet y no le gusta cualquier comida, por lo que nos costó bastante dar con un premio apetecible que pudiéramos usar con ella: ¡bendito paté de trixie! La comida con perros miedosos nos ayuda a valorar el grado de tranquilidad/nerviosismo del perro: si es capaz de comer en un entorno tranquilo, pero al acercarnos a lo que le asusta deja de comer, es que hemos avanzado demasiado deprisa y está demasiado preocupado.

Lua antes de llegar a su nuevo hogar. ¡Qué preciosidad!

Lua antes de llegar a su nuevo hogar. ¡Qué preciosidad!

Empezamos pronto a trabajar con ella: paseos por zonas tranquilas, ejercicios de atención, darle seguridad y dejarla elegir… ¡Como disfrutaba Lua en el parking de Mendizorrotza o en el campo! Los paseos mejoraban pero seguíamos teniendo un foco de miedo: los perros. Ahí entro Max, mi perrete veterano, que ayudó a Lua a aprender que los perros no dan miedo. Las primeras clases no podía dejar de ladrarle, ¡incluso a mucha distancia y a través de vallas! Pero poco a poco fuimos consiguiendo que confiara en sus dueños, y que fuera disminuyendo la distancia.

Esta es Lua disfrutando de su adorado paté. Encontrar algo que un perro miedoso sea capaz de comer y disfrutar en entornos extraños es muy importante para ayudarles en su recuperación.

Esta es Lua disfrutando de su adorado paté. Encontrar algo que un perro miedoso sea capaz de comer y disfrutar en entornos extraños es muy importante para ayudarles en su recuperación.

 

Lua es muy muy lista, y enseguida entendió que Max no solo no daba miedo, sino que su presencia podía hacer que ella recibiera paté al sentarse. Que divertido era ver como Lua miraba a Max, se sentaba frente a sus dueños y repetía el gesto si ellos no se habían dado cuenta. Las últimas clases, ¡Lua le pedía juego a Max! Eso si, Maxete, que ya es “perro viejo” no llegó a darle bola: la miraba como diciendo “todos estos días ladrándome, ¿y ahora quieres jugar? ¡Esta perra debe de estar loca!” Seguía habiendo algo de desconfianza en determinados gestos, pero paseaban juntos, y Lua empezó a ser capaz de cruzarse con perros por la calle mucho más tranquilamente.

Lua campo

Lua y sus dueños se mudaron a una zona más tranquila, y eso ayudó aún más a Lua: ahora quiere salir a la calle, y aunque le queda algo de inseguridad a veces con los perros, ya los tolera, y puede verlos en los paseos sin huir. Seguimos mejorando cada día, y es todo un placer ver como esta valiente perrita supera sus miedos, y oír cada avance y cada historia que cuentan sus dueños.

 

 


  • 0
perros ladridos

Tipos de ladrido

El ladrido de los perros es una forma de lenguaje, que complementa al lenguaje corporal canino. Los perros usan muchísimo más su lenguaje corporal, y solo en momentos muy puntuales usan sonidos, como gruñidos, ladridos… No obstante, esos momentos sacan de quicio a muchos propietarios, que se sienten muy molestos cuando su perro ladra. Vamos a intentar comprender mejor porqué ladran los perros, y espero que gracias a entenderles un poco mejor, aprendamos también a respetarles, y solucionar la situación cuando el ladrido sea un problema.

ladrido atencion

Como hemos dicho el ladrido es lenguaje, y como tal puede expresar emociones y situaciones muy diferentes. Aprender a diferenciar los diferentes tipos de ladrido nos ayudará a enfrentarnos mejor a la situación. A grandes rasgos podemos decir que existen 6 tipos de ladrido diferentes, y cada uno de ellos requerirá una actuación diferente por nuestra parte.

Ladrido de excitación: suele ser un sonido alto, agudo, y suele mostrar felicidad, excitación hacia algo bueno que va a pasar. Por ejemplo, los perros que ladran en el coche cuando ven que están llegando al parque en el que les encanta jugar.

Ladrido de aviso: de tono grave,corto, suele sonar algo parecido a “buf,buf”. El perro ha visto algo ante lo que estar alerta, y es su forma de avisarnos ante la presencia de algo extraño.

Ladrido de miedo: de tono alto, suele ser largo,varios seguidos, y puede acabar en un aullido. Muchas veces sigue al ladrido de aviso. Primero ve algo ante lo que ponerse alerta y acto seguido, se asusta  de  lo que haya visto, y pasa al ladrido de miedo.

Ladrido de guarda: es un ladrido grave, breve, que a menudo intercala gruñidos. Normalmente el perro busca defenderse de algo que le asusta, y protege el espacio en el que se encuentra, o algún objeto que piensa que pueden quitarle.

Ladrido de frustración: en sucesiones monótonas con el mismo tono, sin parar. Es el ladrido que realizan los perros que pasan mucho tiempo solos, encerrados o atados. Suele ser un derivado del estrés crónico.

Ladrido aprendido: ladridos cortos, con pausas intercaladas para ver si ha logrado su objetivo. Es el también llamado “ladrido de atención”. Es un ladrido que el perro realiza porque ha aprendido que consigue la atención de su dueño al realizarlo. Muchas veces, los dueños lo refuerzan sin quererlo al castigar al perro por ladrar, ya que están prestándole atención que es lo que el perro buscaba.

Los perros de búsqueda aprenden a ladrar para avisar cuando encuentran a alguien. El ladrido también puede ser algo positivo.

Los perros de búsqueda aprenden a ladrar para avisar cuando encuentran a alguien. El ladrido también puede ser algo positivo.

¿Qué podemos hacer si nuestro perro ladra? Observemos la situación en su conjunto: el entorno en el que ladra, que estamos haciendo nosotros, que sucede a nuestro alrededor… Eso nos ayudará a ver que tipo de ladrido es el de nuestro perro. Muchas veces basta saber el origen del ladrido para poder frenarlo. Es importante saber que el ladrido puede ser autoreforzante para el perro: en algunos casos simplemente ignorarlo no basta, ya que al perro le produce bienestar(dependiendo de la situación y del tipo de ladrido). Si aún así el problema se os escapa, os recomiendo que contactéis conmigo en la clínica, estaré encantada de ayudaros.

Os invito también a que, si el ladrido de vuestro perro os molesta, os toméis un momento, respiréis hondo, y contéis el tiempo que está ladrando. Muchas veces nos estresamos, y son apenas unos pocos minutos.  ¿Si la vaca muge, el pájaro pía, y el gato maúlla…. por qué no puede el perro ladrar?


  • 0
perro lobo

Un perro no es un lobo: desmontando el mito de la dominancia

Ya hace unos años que escribo este blog, y me he dado cuenta de que no os he hablado de un tema muy importante con respecto a  nuestros compañeros perrunos, un “malentendido” que ha conllevado que se apliquen técnicas de educación desfasadas y dañinas. Es el mito de la dominancia, que dice que en las manadas de lobos siempre existe un “alfa”, que es el líder que domina a los demás mediante la fuerza. Dice además, que el perro “viene del lobo”, y por lo tanto deben aplicarse las mismas reglas en las relaciones, y es por eso que debemos convertirnos en “líderes” mediante la fuerza y el sometimiento. Desmontemos ese mito.

Comencemos por el mito de la relación de dominancia entre los lobos. Esta teoría tiene su base en un libro de hace 40 años, escrito en 1970 por David Mech “El Lobo. Ecología y comportamiento de una especie en extinción “. Este libro lo escribe al poco de finalizar su doctorado, y basa todas sus teorías en el estudio de manadas de lobos creadas “artificialmente” por el ser humano, que junta lobos de distintas procedencias y que no están en libertad. Así, entre estos lobos se observan conflictos, en los que se basa para crear estas hipótesis de un lobo “alfa” que domina a los demás mediante la fuerza. Desde entonces, Mech ha continuado su estudio del comportamiento de los lobos, y se ha retractado de sus teorías iniciales,  escribiendo numerosos artículos al respecto. El estudio de los lobos en libertad nos enseña de forma resumida (siendo la realidad mucho más compleja y apasionante de estudiar, sin duda), que se unen en núcleos familiares, formados por una pareja, macho y hembra, y su progenie, tanto los lobeznos de la camada actual como los de camadas anteriores. Todos se vuelcan en el cuidado de los cachorros, y los adultos crecen en el núcleo familiar hasta que se “independizan” para buscar sus propias parejas. Por lo tanto todas las teorías posteriores sobre la dominancia, se basan en una hipótesis errónea.

perros coppinger

Pero es que además estos métodos de educación extrapolan estas teorías de dominancia del lobo porque creen que el perro proviene del lobo, que es su antepasado directo, y por lo tanto, deben de comportarse de manera similar. Podríamos reducir este razonamiento al absurdo fácilmente diciendo que si el humano “viene” del mono, debe de comportarse de forma similar, y todos veríamos el sinsentido de lo que decimos. Pero además, los científicos en la actualidad no se ponen de acuerdo sobre la procedencia del perro como especie. La teoría que ahora mismo parece tener más vigencia dice que el perro no proviene del lobo, sino que el perro y el lobo tienen un antepasado común del que parten estas dos especies. Si deseas saber más sobre la parte científica de como el perro evolucionó hasta ser lo que es hoy en día, con todas sus razas tan diferentes entre sí y tan especializadas, te recomiendo el libro “Perros, una nueva interpretación sobre su origen comportamiento y evolución” de Raymond y Lorna Coppinger. Es un libro de carácter científico, denso. No se puede decir que sea una lectura fácil, pero es un libro que ha marcado un antes y un después para muchos educadores caninos. Si deseas empezar con algo un poco más sencillo, en la clínica disponemos del libro “Dominancia ¿realidad o ficción? de Barry Eaton, que desmiente, con un cierto tono mordaz, muchos de estos mitos de la dominancia, como comer antes que el perro o pasar por delante en las puertas. Os lo recomiendo.

dominancia

Espero que este blog os haya ayudado a ver porqué ciertas técnicas de educación canina están desfasadas o se basan en conceptos erróneos. Existen métodos científicamente contrastados y amables con nuestros amigos perrunos. Si se pueden lograr los mismos resultados sin recurrir al conflicto o a la violencia, no veo una sola razón para no hacerlo.

 


  • 0
Caricia Sofa

¿Le gusta a mi perro que lo acaricien?

Existe una creencia generalizada que dice que a los perros les encanta que les acaricien. Y aunque en su mayoría es así, existen excepciones, de las que estoy segura todos habéis sido testigos. Un perro que se aleja cuando un extraño intenta acariciarle en el parque, otro que rechaza que le acaricien en la sala de espera del veterinario, u otro que nos hace “la cobra” cuando intentamos acariciarle y en su lugar se va a saludar a otro perro.

No todos los perros son iguales, ni agradecen el contacto físico por igual, lo mismo que ocurre con las personas. Hay gente a la que le encanta saludar con besos y abrazos, y mucho contacto físico. Otros sin embargo, prefieren saludos verbales o un simple apretón de manos, sobre todo si hablan con un desconocido.

Los perros pueden tener muchos motivos para no desear ser acariciados: incomodidad, miedo, dolor, o simplemente que sientan que no es el momento adecuado. A perros muy juguetones no les apetecerá que les acaricies en el parque mientras sujetas la pelota en la mano, o mientras juega con otro perro, sin embargo puede que les encante que os tumbéis juntos en el sofá por la noche y le rasquéis la barriga.

Debemos aprender a leer a los perros antes de interactuar con ellos, para saber si les estamos poniendo en una situación incómoda o no. Es más, muchos perros puede que acepten la caricia, pero no la disfruten en absoluto, simplemente la aguanten para que “les dejemos en paz”. Estoy segura de que ninguno queremos disfrutar acariciando a un perro si este no disfruta de la caricia, ¿verdad?

Este perro no tiene cara de estar disfrutando de la caricia, ¿verdad?

Este perro no tiene cara de estar disfrutando de la caricia, ¿verdad?

Una forma de asegurarnos de si nuestro perro disfruta o no de nuestras caricias es lo que los educadores llamamos la “regla de los 2 segundos”. Es muy sencillo: cuando acaricies a tu perro, hazlo durante dos segundos, luego para y deja tu mano cerca de él. Si el perro se marcha, la información es clara: no le interesa continuar con las caricias. Si se queda, debemos fijarnos en su lenguaje: si nos mira, si está tenso, si hay señales de calma del tipo relamidos, bostezos… Y la mejor opción: que nuestro perro se acerque a nosotros o se frote con nuestra mano. Es una clarísima invitación a continuar con las caricias, y no hay nada mejor que saber que ambos lo estáis disfrutando por igual.

Esto es lo que todos queremos: Que se note que los dos disfrutamos tanto del contacto.

Esto es lo que todos queremos: Que se note que los dos disfrutamos tanto del contacto.


  • 0
grunido labrador

El gruñido es bello, ¡respetémoslo!

Quienes hayan coincidido conmigo en alguno de mis talleres o clases particulares, seguramente me habrán oído decir esta frase: “¡El gruñido es un regalo!”.  A la mayoría de propietarios les sorprende esta afirmación, por eso he querido explicároslo en el blog de este mes, para que podáis entender esta afirmación y sobre todo, ¡respetemos los gruñidos!

Lo primero que tenemos que saber, es que la forma de comunicarse de los perros es diferente a la nuestra. Nosotros hablamos y hablamos hasta quedarnos roncos, sin embargo la mayor parte del lenguaje de nuestros perros es gestual, sin sonidos, como ya vimos en el blog sobre las señales de calma. Es por eso que cuando ellos emiten sonidos, es más importante aún que prestemos atención: nuestros perros no “hablan por hablar”.

grunido perro

Cuando nuestro perro nos gruñe quiere transmitirnos que se siente incómodo con la situación en la que nos encontramos. Ya sea por ir a cortarle las uñas, por tocarle una zona que le duele, o simplemente por acercarnos a su zona de descanso, lo que intenta decirnos es que no le gusta esa situación. Normalmente, habrá habido señales gestuales previas, pero al no estar acostumbrados a leer este tipo de señales, puede que las hayamos pasado por alto. Miradas, tensión, relamidos… Sean cuales sean las señales, no les hemos prestado atención, y nuestro perro ha considerado necesario pasar al siguiente nivel de aviso: el gruñido.  Yo suelo compararlo con ese momento en que un amigo nos repite una broma. Al principio le decimos de buenas formas que puede que la broma no nos termine de gustar. Pero si insiste e insiste, y no nos hace caso, al final levantamos la voz, o usamos un tono más serio y enfadado.

¿Cual es el problema con el gruñido? Que los propietarios, en lugar de interpretarlo como una forma de comunicación, lo ven como una “ofensa”. ¿Cómo puede ser que MI perro, al que yo adoro, y al que le compro la comida, paseo y cuido, pueda estar gruñendome? Y ante la ofensa, suele venir el castigo: le chillamos o incluso golpeamos para que no lo vuelva a repetir. Incluso puede que hagamos algo peor: ignorarlo y seguir adelante con lo que estábamos haciendo: porque “es mi perro, y se tiene que aguantar”.

Cuando hacemos estas cosas estamos enseñando a nuestro perro que esta forma de comunicación tan importante, que hace de puente entre las señales de calma gestuales y la defensa física (marcar o morder), no funciona. Y si comprueba una vez tras otra que no funciona, lo que hará será dejar de usar el gruñido, y pasará directamente a marcar o morder. Por eso es importantísimo no castigar ni ignorar nunca un gruñido: es una información muy valiosa de como se siente nuestro perro, y si deja de utilizarlo pasará a morder sin avisar previamente.grunido mestizo

Así que, ante un gruñido, lo primero que tenemos que hacer es detenernos y analizar la situación, no en vano somos la parte “inteligente” de la pareja. Respiremos hondo, no nos ofusquemos y pensemos: ¿por qué nos ha gruñido? ¿Estoy pidiéndole algo nuevo ante lo que no se siente cómodo? ¿Puede que algo le duela? ¿Le he asustado sin querer? Dependiendo de la situación, deberemos trabajar el problema de formas diferentes: podemos habituarle más despacio y mediante premios a ser manipulado para cortar las uñas, o llevarle a un chequeo a la clínica para ver si algo le duele. Si tenéis dudas, podéis acercaros a la clínica o llamar y preguntar por mi, estaré encantada de ayudaros a solventar la situación.

Recordad, ¡el gruñido es bello, respetémoslo!