Itxusi, la gata abuelilla

Itxusi, la gata abuelilla

 

Esta es mi gata, la que me entiende sólo con mirarme. ¿Alguna vez habéis pensado eso de vuestro gato? Pues eso creo yo de mi gata abuelilla, y es que nadie ha vivido a mi lado más años que ella, ni siguiera mis padres ¿Queréis conocer su historia? Entonces quedaos por aquí.

Uno de sus sitios favoritos en casa: en una silla del salón

Uno de sus sitios favoritos en casa: en una silla del salón

Durante una temporada viví en La Vileta, un barrio de Palma de Mallorca, tranquilo, con sus casas antiguas y sus patios interiores para estar fresquito en verano. El jardín de casa tenía un muro alto invadido por la hiedra, una palmera y un limonero que nos daba limones riquísimos para hacer limonada fresquita. Además teníamos dos gatos (Achís y Gosu) y un agapornis papillero (el rey de la casa en ese momento) Un día escuchamos un maullido lastimero, buscamos entre la buganvilla, debajo del limonero, debajo de los coches ¿Adivináis de dónde venía? Entre la hiedra apareció una gatita delgada y feucha, con un maullido tan suave que casi no se le escuchaba. ¡Qué asustada estaba!¡ Pobre enana! Le dimos de comer y beber y pensamos en llevarla al día siguiente al centro de protección, donde le buscarían una buena casa.

Pero….. ¿Quién iba a querer una gatita tan fea?

Ese mismo día nos enamoró, me acuerdo del momento exacto en que pensé: “Nos la quedamos” Fue cuando vi cómo jugaba con la cola de Achís, el estaba tumbado en el suelo, y con su santa paciencia aguantaba que esa cosita enana le cazara el rabo una y otra vez.

Desde entonces han pasado casi 19 años.

Ella nos acompañó en dos mudanzas en Mallorca, y ya en Vitoria siguió a mi lado. Me lamió las lágrimas cuando mi novio me dejó. Durmió a mi lado en el sofá, en mi cuello, hasta que tuve fuerzas para volver a usar aquella cama tan grande.  Cuidó conmigo de Moco hasta el último momento, hasta el día en que le dormí en el sofá de mi casa. No se separó de él en cuatro días, y cuando se apartó de su lado… supe que el momento de despedirse había llegado.

Itxusi y Moco, inseparables durante 16 años

Itxusi y Moco, inseparables durante 16 años

También estuvo conmigo cuando dormí a mi perra Bizi, las tres dormimos en el suelo de la jaula aquel día. Siempre a mi lado, silenciosa, perezosa…sin pedir nada a cambio más que unos mimos. Así es mi Itxusi.

Hace dos años que le diagnosticamos un problema renal, es muy frecuente en gatos mayores que los riñones ya no les funcionen bien. Con una comida especial, medicación y haciendo controles de sangre y ecografías cada pocos meses conseguimos que esté bien. Espero tenerla a mi lado unos añitos más, porque están buena…

Podréis verla paseando por la clínica, hace ya 5 años que vive aquí.

Sus tías (Gabi, Nagore, Goiatz, Oiane y Amaia) cuidan de ella. Le dan su medicación y sobre todo cariño. Porque desde que Moco no está (va a hacer ya dos años) nos persigue por la clínica. A veces hasta sale a la sala de espera a saludar. Ahora ya sabéis por qué la tenemos tan consentida y la dejamos ir a su aire, porque después de toda una vida se lo ha ganado. Y además de nosotras, también algunos clientes nuestros la miman, como Belén que le regaló un juguete chulísimo y Amaia que le ha comprado una manta calentita para eche la siesta a gusto. Si tenéis la suerte de tener una gata abuelilla como Itxusi, os felicito y animo a que nos lo contéis.

¿Hay algo mejor que una caja de cartón? Una caja de cartón con una manta suave y caliente

¿Hay algo mejor que una caja de cartón? Una caja de cartón con una manta suave y caliente

 


Mi gata cayó por la ventana

Llega el calor y abrimos la ventana, sabemos que a nuestra gata le encanta tumbarse en esa mesa justo al lado de la ventana. Se entretiene viendo las hojas de los árboles, los pájaros, toma el sol. Nuestra gata está feliz y a nosotras nos gusta tener la ventana abierta para que entre el fresquito y el aroma a primavera por fin. Después de un rato sin verla gata nos preguntamos ¿Dónde está Deisy? ¿Dónde está? Miramos por toda la casa, ni encima del frigorífico, ni entre las sábanas de mi cama, ni debajo de los cojines del sofá. CATASTROFE

Así me enteré yo de que los gatos, por listos y ágiles que parezcan, no son capaces de calcular la distancia desde un séptimo piso al suelo, y cuando mi gata pensó que era una buena idea pasar por el alfeizar de la ventana hasta la habitación contigua… se cayó al patio de abajo. Rebotó por los tendederos y eso la salvó de una muerte segura. 7 Pisos…

Gata paracaidista con radio y cubitos rotos, y neumotorax

Gata paracaidista con radio y cubitos rotos, y neumotorax

Cuando un gato cae de una ventana los llamamos Gato Paracaidista, el impacto es tremendo, y por mucho que amortigüen la caída cayendo sobre las patas, al final el pecho y la cabeza también se golpean contra el suelo.

Las lesiones más importante son neumotórax (la pleura que envuelve a los pulmones se rompe, así que el aire que respiran se acumula entre el pulmón y las costillas presionando las pulmones y dificultando la respiración) fracturas en las patas, fractura de mandíbula, paladar y colmillos.

Fractura del paladar y colmillos de una gata paracaidista

Fractura del paladar y colmillos de una gata paracaidista

En la clínica los tenemos en la incubadora 48 horas con oxígeno, reposo absoluto, suero, analgésicos muy potentes… y si sobreviven entonces se planifica la cirugía (patas, paladar, mandíbula) Mientras tanto muchas veces ponernos un tubo en el esófago para que puedan comer, porque un gato si se deja de alimentar unos días probablemente tenga secuelas (el hígado es un órgano que se daña fácilmente en gatos que dejan de comer)

La gata que veis en la incubadora se rompió las dos patas delanteras, tuvo neumotórax y además se le rompieron la mandíbula y el paladar. Las Rx corresponden a sus lesiones y al resultados de la cirugía que Marino e Iñaki realizaron en la clínica Alava para estabilizar las fracturas y que pudiera caminar.

Pata derecha tras la cirugía

Pata derecha tras la cirugía

También el radio y el cúbito izquierdos estaban rotos

También el radio y el cúbito izquierdos estaban rotos

La foto del paladar roto es de Sasha, otra gata paracaidista que también se rompió una pata hace ya dos años, además de varias piezas dentales.

Y todo esto tiene un gran coste, lo primero para el gato que sufre un montón, después para los propietarios, que ven sufrir a sus gatos y se sienten culpables, y por último económico.

Así que cuando lleguen estos ansiados días de calor recordad: Es suficiente con un pequeño despiste o error de cálculo, y la caída se producirá antes o después.  En el mes de Mayo en una semana tuvimos tres casos de gatos, y uno de ellos no pudimos salvarlo.

La niña de una de las gatas que se salvó me preguntaba en la consulta. ¿Cuántas vidas le quedan a mi gata? Pues os aseguro que una gato paracaidista que sobrevive gasta el menos 3 ó 4 de sus 7 vidas. Este es un ejemplo carísimo de que prevenir es mejor que curar.