Vacaciones: las residencias caninas

Vacaciones: las residencias caninas

Llegan las vacaciones, y con ellas surgen viajes y situaciones inusuales en el día a día.  Cada vez es más sencillo poder viajar con nuestras mascotas (ya dimos algunos consejos para ello en este blog), pero a veces no es posible que viajen con nosotros, y debemos buscar alternativas.  Las residencias caninas son una de ellas, y queremos aprovechar este blog para daros algunas recomendaciones si tenéis que dejar a vuestro perro en alguna de ellas.

En primer lugar, busca en tu entorno, pregunta y compara. Las mayoría de residencias caninas están gestionadas por verdaderos amantes de los perros, y cada uno de ellos tiene filosofías diferentes. Ninguna de las filosofías es mala por si misma, pero puede que no cuadre con nosotros o nuestra mascota. Si tenemos un perro al que le aterrorizan el resto de mascotas, seguramente no buscaremos una residencia que tenga por filosofía de trabajo tener a los perros sueltos y juntos durante largas horas. No obstante, esto puede ser ideal si nuestro perro es juguetón y sociable.

 

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Una vez que hemos localizado la residencia que creemos que más nos conviene, lo ideal es contactar con ellos, y preguntar por su forma de trabajar. Lo mejor para nuestros perros suele ser que conozcan con anterioridad el lugar y la gente con la que van a convivir, y la mayoría de residencias se alegrarán de que les pidáis hacer varias visitas antes de dejarle, para que estén más tranquilos cuando llegue el día. Incluso para los perros más nerviosos y complicados, puede ser interesante reservar una o dos noches en una fecha en la que estemos nosotros disponibles, de forma que si nuestro perro lo está pasando muy mal allí, puedan avisarnos y estemos disponibles para recogerle.

Es importante que reservemos con antelación: fechas como agosto, semana santa, etc, … Son fechas muy solicitadas, y podemos llevarnos una sorpresa desagradable si tenemos nuestro viaje organizado y no tenemos plaza en la residencia.

En cuanto a alimentación, muchas residencias disponen de piensos para alimentar a nuestros perros, pero normalmente no suele coincidir con su alimentación habitual. Recomendamos llevar comida suficiente para la temporada que va a pasar allí, para no añadir al estrés del cambio de lugar y de rutina, un cambio de alimentación.

Si tenemos más de un perro, normalmente tenemos opción de dejarlos juntos: se sentirán mejor.

Si tenemos más de un perro, normalmente tenemos opción de dejarlos juntos: se sentirán mejor.

Por último, y sobre todo si vamos a viajar al extranjero o puede que no estemos localizables: dejar un teléfono de emergencia con el que puedan contactar, y que conozca el historial de la mascota, especialmente si tiene algún tratamiento crónico o ha tenido alguna enfermedad grave. Si no hay ningún familiar o amigo que pueda hacerse cargo, puede bastar simplemente con dejar el contacto de nuestro veterinario habitual: así si hay algún problema con nuestro perro, sabrán a donde llamar para informarse de su historial previo, o incluso a donde llevarle si es posible.

Mucha gente piensa que la experiencia de dejar a su mascota en una residencia puede ser muy traumática, pero si damos los pasos adecuados, no tiene porqué ser así. Yo misma suelo dejar a una de mis perras en residencia de vez e cuando, y la he habituado tan bien al lugar y a la gente, ¡que a veces no quiere irse de allí! No hay mejor señal que esa para saber que tu perro ha tenido también unas estupendas vacaciones.


Ansiedad por separación: ¡la vuelta de vacaciones es dura para todos!

El mes de agosto es el predilecto para que toda la familia disfrute de unas merecidas vacaciones, incluidas nuestras mascotas. Pero el final de las vacaciones siempre llega antes de lo que quisiéramos, y con ello la vuelta al trabajo, colegio y en definitiva, la vuelta a la rutina. Esto puede hacérsenos muy cuesta arriba, de hecho existe el llamado “síndrome post-vacacional”. Pero no solo a nosotros nos cuesta, a nuestras mascotas también, y es un momento en el que es fácil que los perros desarrollen un problema de comportamiento llamado ansiedad por separación.

La ansiedad por separación se desarrolla cuando nuestro perro siente una gran ansiedad y desasosiego cuando se queda solo en casa, hasta el punto de que no es capaz de gestionarlo, y realiza comportamientos atípicos, como ladrar, jadear, destrozar cosas, orinarse en casa, … Lo primero que tenemos que entender, es que nuestros perros no realizan estos comportamientos por maldad, ni tratan de “vengarse” de nosotros por dejarles solos. Realmente se encuentran tan absolutamente mal, que se desahogan de esa manera, llegando incluso a hacerse daño a ellos mismos. ¿Conocéis a alguna persona que se muerda las uñas, y que cuando está muy muy estresada, llega a hacerse sangre en los dedos? Vendría a ser lo mismo.

Así es como queremos que nuestros perros descansen cuando no estamos: A "pata" suelta.

Así es como queremos que nuestros perros descansen cuando no estamos: A “pata” suelta.

Solucionar una ansiedad por separación no es fácil: si comenzáis a notar signos de que vuestro perro la padece, consultad siempre con un profesional cuanto antes. De la rapidez de reacción para aplicar las pautas saldrá gran parte del éxito de la recuperación: no es lo mismo ayudar a sentirse mejor a un perro que lleva unos días un poco agobiado, que ayudar a un perro que lleva meses o incluso años desarrollando el problema. En la clínica Veterinaria Salburua podéis preguntar por mi, Oiane, y estaré encantada de ayudaros. Es

Un perro con ansiedad por separación puede causar auténticas catástrofes en casa.

Un perro con ansiedad por separación puede causar auténticas catástrofes en casa.

La vuelta de las vacaciones es el momento ideal para desarrollar la ansiedad por separación. ¿Por qué? Porque durante las vacaciones tendemos a prestar más atención a nuestros perros, y a pasar casi todo el tiempo con ellos, y de golpe volvemos a la rutina y se tienen que quedar 4, 5 y más horas solos. Estos cambios bruscos de rutina los perros no suelen asimilarlos bien, y son los que pueden producir la ansiedad.

 

¿Qué es lo mejor que podemos hacer? Dedicar los últimos días de las vacaciones a hacer una vuelta gradual a la rutina. Empezad a dejar a vuestro perro solo a ratos, e ir ampliando la duración de esos ratos. De esta forma el cambio no será tan brusco. También debemos estar atentos a cualquier señal de que nuestro perro no está llevando bien este cambio gradual: eso nos dará un pequeño margen de tiempo para contactar con un profesional que nos ayude con la vuelta a la rutina y evitaremos así que se desarrolle la ansiedad por separación.