Llega el temido día, tenemos que llevar a nuestra mascota al veterinario, y al pedir la cita nos dicen: «traelo en ayunas, tenemos que sedarlo». Ante estas palabras, a muchos propietarios les saltan las alarmas: «¿Sedar? ¿Pero eso no es algo que se hace en las cirugías? ¿No es peligroso? ¿Por qué quiere mi veterinario sedar a mi animal, si yo solo le he dicho que le molestan mucho las orejas?
Es normal que todas estas cuestiones nos pasen por la cabeza, incluso que muchas personas, ante el desconocimiento, sean reticentes a sedar a su animal. Por eso desde este blog queremos tranquilizaros y explicaros porqué el veterinario quiere sedar a vuestra mascota.

En primer lugar, algo de información sobre la sedación o tranquilización. Existen muchos fármacos diferentes que pueden utilizarse, incluso tenemos fármacos inyectables, aspirables, ingeribles… No usamos las mismas cantidades ni productos para una cirugía que para una exploración en consulta. Y siempre tenemos en cuenta las características de cada animal: si tiene alguna cardiopatía, si es joven o anciano, como se ha comportado ante diferentes fármacos con anterioridad… Nosotros somos los primeros interesados en que a tu animal no le ocurra nada.
Pero, ¿por qué sedar? Existen muchas razones diferentes, y en todos los casos pensamos en primer lugar en el bienestar del animal: si, creemos firmemente que para tu animal es mejor la sedación, que enfrentarse a la exploración o procedimiento despierto. Puede que sea una exploración dolorosa, que además requiera que el animal se quede muy quieto para no hacerle más daño, como una exploración de orejas en busca de un cuerpo extraño, o una radiografía de cadera. Puede que sea una ecografía, pero sepamos que el ecógrafo va a presionar en una zona que le molesta mucho. O simplemente, puede que tu animal sea muy asustadizo, y lo pase terriblemente mal cuando intentamos explorarle. Puede que incluso sea un riesgo para si mismo, y para aquellos que intentan sujetarle, porque está tan aterrorizado que en su intento de huida no es consciente del daño que se hace a sí mismo o a los demás. Además, el miedo produce cambios físicos, que hace más difícil que sepamos como se encuentra verdaderamente el animal, y si está enfermo o no: el corazón se acelera, haciendo más difícil auscultar, la temperatura sube, y nos cuesta discernir si hay fiebre o no…
A nivel de comportamiento (que al final es la parte que me toca de cerca), os puedo asegurar que ante el miedo, sedar a un animal a veces es la mejor opción. Ante un miedo leve, o incluso más fuerte si tenemos tiempo, podemos acostumbrar al animal a asociar el veterinario con experiencias positivas. Os animo a que si vuestro animal tiene miedo al veterinario os acerquéis por Veterinaria Salburua y preguntéis por mi, podemos evaluar su caso y establecer una serie de visitas, que nosotros llamamos consultas blancas, para acostumbrarle a nosotras poco a poco y hacer que vea el veterinario como algo positivo.

Pero a veces no hay tiempo, y nuestro animal está enfermo, o no ha mejorado por mucho que lo hemos intentado. En estos casos, es preferible sedarle para la exploración: el animal se dormirá y al despertar habrá pasado todo. No solo no se estresan y lo pasan mal: algunos de nuestros clientes que son sedados por rutina para sus exploraciones incluso han mejorado su comportamiento hacia nosotras, demostrando que cada vez sienten menos miedo a acudir a la clínica.